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Mantenimiento

Mantenimiento de la aerotermia: qué revisar y cada cuánto

Lo que puedes revisar tú mismo, lo que debe hacer un técnico una vez al año, cuánto suele costar y qué señales indican que algo no va bien.

Actualizado el 5 de octubre de 2026 · 4 min de lectura

La aerotermia necesita menos mantenimiento que una caldera de combustión: no hay quemador que limpiar, ni humos, ni combustible. Pero eso no significa que se pueda olvidar. Un equipo bien cuidado rinde mejor, gasta menos y dura más. Esta guía separa lo que puedes hacer tú de lo que debe hacer un profesional.

Lo que puedes revisar tú

Son comprobaciones sencillas que no requieren herramientas ni abrir el equipo:

  • Presión del circuito de agua: mira el manómetro de vez en cuando. En instalaciones domésticas suele estar entre 1 y 2 bar con el agua fría, pero sigue el valor que indique tu instalador o el manual. Si baja a menudo, puede haber una fuga.
  • Unidad exterior despejada: retira hojas, bolsas o nieve que tapen las rejillas y deja espacio libre alrededor según indique el fabricante. No la cubras con fundas ni la encierres en armarios sin ventilación.
  • Desagüe de condensados: en invierno la unidad exterior produce agua al descongelarse. Comprueba que el desagüe no esté obstruido y que no se formen placas de hielo bajo el equipo.
  • Pantalla del equipo: fíjate si aparecen códigos de error o avisos y anótalos antes de llamar al técnico.
  • Ruidos y vibraciones nuevos: un cambio de sonido suele ser la primera pista de un problema.
  • Programación: revisa al empezar cada temporada horarios, temperaturas de consigna y modo calefacción o refrigeración.

Ver la unidad exterior cubierta de escarcha en días fríos y húmedos es normal: el equipo hace ciclos de desescarche automáticos. Lo que no es normal es que el hielo se acumule de forma permanente.

La revisión anual profesional

Lo recomendable es que un técnico habilitado revise la instalación una vez al año, idealmente antes del invierno. Una revisión completa suele incluir:

  • Comprobación de presiones y temperaturas de trabajo del circuito frigorífico y detección de fugas de refrigerante.
  • Limpieza del filtro de agua del circuito hidráulico.
  • Revisión de la precarga del vaso de expansión.
  • Purgado del aire de la instalación.
  • Revisión de conexiones eléctricas, sondas y sensores.
  • Limpieza de la batería de la unidad exterior si está sucia.
  • Comprobación del ánodo de protección del depósito de agua caliente, que se desgasta con el tiempo.
  • En equipos monobloc, comprobación de la protección antihielo del circuito de agua (anticongelante o sistema equivalente).
  • Revisión de la configuración: curva climática, resistencias de apoyo y ciclo antilegionela.

Cada cuánto y cuánto cuesta

La frecuencia habitual es una revisión al año. Su precio varía según la zona y la marca, pero una visita de mantenimiento preventivo suele rondar los 100–200 €. Muchas empresas ofrecen contratos anuales que incluyen la revisión y descuentos o desplazamientos gratis en caso de avería.

Antes de contratarlo, lee las condiciones de la garantía del fabricante: es frecuente que exijan revisiones periódicas por un servicio técnico autorizado para mantenerla.

Qué dice la normativa

El Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) establece que el titular de la instalación es responsable de su mantenimiento, conforme al programa de mantenimiento y a las instrucciones del fabricante. En la práctica, para una vivienda, la forma más sencilla de cumplir y de cuidar el equipo es una revisión anual por una empresa habilitada. Guarda los justificantes: también te servirán si necesitas reclamar la garantía.

Señales de que algo no va bien

  • La casa no llega a la temperatura de consigna o tarda mucho más que antes.
  • El agua caliente se acaba antes de lo habitual o sale menos caliente.
  • La factura de la luz sube sin un cambio de hábitos o de clima que lo explique (puede que estén entrando las resistencias de apoyo).
  • La presión del circuito baja una y otra vez.
  • Salta el diferencial o el magnetotérmico del equipo.
  • Ruidos metálicos, golpes o vibraciones que antes no estaban.
  • Hielo acumulado permanentemente en la unidad exterior.

Ante cualquiera de estas señales, apunta los códigos de error y llama al servicio técnico. Evita abrir el equipo: el circuito frigorífico solo puede manipularlo personal habilitado.

Vida útil de una bomba de calor

Con un mantenimiento correcto, una bomba de calor aire-agua suele durar entre 15 y 20 años. Las piezas que antes suelen dar guerra son el compresor, el ventilador y las placas electrónicas, aunque los fallos graves son poco frecuentes en equipos bien dimensionados. Un equipo que trabaja a baja temperatura y sin ciclos cortos, como explicamos en la guía de consumo, sufre menos desgaste y dura más.

Información orientativa. Precios, ayudas y normativa cambian con frecuencia: confírmalos con un instalador habilitado y con el organismo correspondiente antes de tomar decisiones.

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